El análisis considera los siguientes tipos de cultivo:
Cultivos tradicionales. Cuando son cultivos usuales de la región, generalmente de consumo propio y/o de mercado, como por ejemplo maíz, papa, haba, arveja, etc. y que por lo general se cultivan tanto a secano como con riego.
Cultivos nuevos. Cuando son introducidos o propuestos por el proyecto con una inclinación preferencial para la comercialización, especialmente en proyectos de riego tecnificado. Son productos que se cultivan sólo bajo riego, como por ejemplo tomate, cebolla, zanahoria y otras hortalizas.
Cultivos especiales. Que pueden ser parte de complejos o cadenas productivas debido a las posibilidades de transformación en nuevos productos, como árboles y plantas frutales, de los cuales se pueden generar mermeladas, dulces, bebidas y/o licores, como por ejemplo frutillas, vid, duraznos, etc. Son cultivos con orientación de mercado cuando se producen en mayor cantidad pero que pueden ser, antes del proyecto, pequeños cultivos tradicionales caracterizados por pocos arbolitos familiares.
Un caso especial son los cultivos de pastos y bofedales, cuyo beneficio no siempre es el ingreso directo por venta sino su utilización como alimento para la producción ganadera propia de la zona.